Paula vio a José acercarse a buscarla y no pudo evitar sentirse llena de alegría.
Sin embargo, al notar la frialdad en su expresión, apretó los labios y contuvo la sonrisa.
José solía mostrar un semblante indiferente, y tampoco era especialmente cálido con ella.
Por eso, su intuición le dijo que esa furia contenida en sus ojos tenía que ver con Olaia.
Y, efectivamente, lo primero que preguntó fue: —¿Dónde está Olaia?
Paula casi se echó a reír.
Todo iba según lo planeado.
Olaia y José habían term