—Señorita Olaia, si acepta la comida, me voy sin problema.
Olaia se irritó: —Si sigues así, llamo a la policía.
Camilo respondió: —Haga lo que desee, señorita Olaia, pero por favor, acepte la comida. Si no, se va a enfriar y no sabrá igual.
...
Olaia no quería más molestias.
—Está bien, la acepto esta vez, pero no quiero que me sigas trayendo más, o nos veremos en la comisaría.
Camilo pensó que al menos, por esta vez, podía entregarla.
Ya vería qué hacer para la próxima.
—De acuerdo, puede abrir