—Abuela, no diga eso. Pasé tiempo con Óscar y puedo asegurar que es una persona bondadosa. Aquella vez, seguro lo engañaron.
Lo que ellas no sabían era que Óscar había regresado en silencio y estaba justo en la puerta de la cocina.
Escuchó cada palabra.
Mientras tanto, en la Ciudad de Porcelana, todo estaba patas arriba.
José permanecía en la vieja casa, esperando a que Paula despertara. Luna le había dado un poco de agua y algo de comida.
Sin hacerle preguntas, él solo dijo: —Descansa bien.
Des