Raymond clavó la mirada en Alaska con severidad, pero no pronunció una sola palabra. No desmintió lo que ella dijo ni trató de explicarse. Sabía perfectamente que esa noche no se trataba de él. Aunque su regreso después de tanto tiempo había causado expectación, no tenía intención de robarle el protagonismo a quien realmente debía brillar: Ámbar.
Entre la multitud, Vidal se abría camino entre los invitados. Su expresión era de puro enfado. No podía creer lo que Alaska acababa de hacer. Él no te