C257: Vidal me echó de la casa.
Alaska terminó incorporándose en la cama con movimientos lentos, todavía aturdida, y clavó la mirada en Ámbar.
Se quedó muy sorprendida, pues no era, ni de lejos, la persona que esperaba ver.
—¿Dónde estoy?
—En la casa de mi esposo —respondió Ámbar.
Alaska miró alrededor, tratando de ubicar el lugar, y luego volvió a fijarse en su hermana.
—¿Y qué hago aquí? —preguntó, aún desconcertada.
—A pesar de todo lo que ha pasado entre nosotras, no deja de ser cierto que somos gemelas y que nos parece