C257: Vidal me echó de la casa.
Alaska terminó incorporándose en la cama con movimientos lentos, todavía aturdida, y clavó la mirada en Ámbar.
Se quedó muy sorprendida, pues no era, ni de lejos, la persona que esperaba ver.
—¿Dónde estoy?
—En la casa de mi esposo —respondió Ámbar.
Alaska miró alrededor, tratando de ubicar el lugar, y luego volvió a fijarse en su hermana.
—¿Y qué hago aquí? —preguntó, aún desconcertada.
—A pesar de todo lo que ha pasado entre nosotras, no deja de ser cierto que somos gemelas y que nos parecemos demasiado. Llamaron a Raymond para avisarle que te habían visto en la calle, tendida en el suelo. Entenderás que no podía quedarme de brazos cruzados. Te trajimos aquí. No estamos en buenos términos desde hace tiempo, lo sé, pero no habría podido vivir tranquila sabiendo que estabas abandonada en la calle sin hacer nada para ayudarte.
Se detuvo un momento y luego continuó.
—También necesitaba comprobarlo por mí misma. Fuimos con Raymond para asegurarnos de que realmente eras tú, y allí te en