—¿Y eso qué significa…? —cuestionó Raymond—. ¿Qué va a pasar ahora con él?
—El bebé deberá permanecer en una incubadora —continuó el doctor—. Este dispositivo le proporcionará un ambiente controlado y adecuado: temperatura estable, oxígeno regulado y vigilancia constante. Todo ello permitirá que sus pulmones terminen de madurar de manera segura.
—Entonces… ¿nuestro hijo está fuera de peligro?
—Si seguimos todos los protocolos y el bebé recibe los cuidados necesarios, no debería correr peligro —respondió—. Permanecerá hospitalizado durante algunos días o incluso semanas, dependiendo de cómo evolucione. Estará bajo observación continua por parte de médicos y enfermeras especializadas.
Al escuchar aquellas palabras, Raymond giró el rostro hacia Ámbar.
—¿Escuchaste eso, mi amor? —le dijo—. Nuestro hijo está bien. Solo necesita tiempo para fortalecerse un poco más. Está en buenas manos, no le va a pasar nada. Va a estar aquí, rodeado de médicos y enfermeras que lo cuidarán cada segundo. Y