C215: Prueba de ADN.
Raymond la observó durante unos segundos, como si estuviera evaluando su comportamiento.
—Me cuesta creerlo. Nunca has demostrado un verdadero interés por mi hijo, hasta insinuaste que podría no ser mío. No es tu obligación quererlo, pero precisamente por eso me desconcierta más verte aquí fingiendo preocupación que si simplemente te mantuvieras al margen.
—Por favor, Raymond, no digas eso —articuló Margot. Su voz tenía un tono de indignación, fingiendo estar ofendida—. Me pones en una posición muy desagradable. Estoy atravesando un momento terrible por la desaparición de Layla, y lo único que deseo ahora es estar en un lugar donde, al menos por un instante, haya algo de alivio. El nacimiento de tu hijo, y saber que está bien, como ya me ha informado Elías, es una buena noticia. Algo que trae un poco de luz en medio de todo este caos.
Raymond se quedó callado, entornando los ojos, mirándola con recelo. Luego, Elías fue el primero en romper el breve silencio que se había formado en el