Vidal permaneció en silencio durante varios segundos después de escuchar la respuesta de Ámbar. La sorpresa inicial se reflejó en su tono cuando finalmente habló; había en su voz una incredulidad y cautela que no intentó disimular.
—¿Hablas en serio? —preguntó despacio, como si necesitara asegurarse de haber escuchado correctamente—. ¿De verdad estás dispuesta a eso?
Al otro lado de la línea, Ámbar respondió con serenidad, sin titubeos, manteniendo una firmeza que parecía ensayada.
—Sí, hablo c