C171: Tengo a alguien en mente.
Ámbar, igualmente impactada, no pudo evitar cubrirse la boca con una mano, mientras sus pensamientos giraban a una velocidad vertiginosa, tratando de procesar la información recién revelada. Ambos permanecieron un instante en silencio absoluto, sintiendo cómo la magnitud de aquella situación los golpeaba de manera directa.
Cada fibra de Raymond parecía vibrar con un desconcierto que iba más allá de la sorpresa: se trataba de la confirmación de que lo que había sucedido no era un simple error o