C170: No quiero ser solo tu esposa.
Ámbar se quedó callada, pensativa. Raymond, percibiendo su silencio, agregó.
—No tienes que darme una respuesta ahora. Puedes tomarte tu tiempo y pensarlo. Sé que todavía hay cosas que debemos aclarar, pero…
—Confío en ti, Raymond —declaró Ámbar—. He decidido creer en ti. Te prometo que a partir de hoy no voy a permitir que los malos entendidos nos separe. Si llego a tener alguna duda, si algo me confunde, lo hablaré contigo antes de sacar cualquier conclusión. Y espero que tú hagas lo mismo. Espero, de verdad, poder convertirme en la esposa que te mereces. Raymond, quiero ser tu esposa de verdad. Quiero que nuestro matrimonio sea real, auténtico, y que nuestro hijo crezca feliz, rodeado del amor de unos padres que se aman y se respetan. Pase lo que pase, creeré en ti ciegamente.
Raymond la escuchó con el corazón desbordado. Cada palabra de Ámbar era un regalo inesperado, una muestra de su valentía y de la confianza que aún le otorgaba a pesar del dolor y la traición que había sufrido