C170: No quiero ser solo tu esposa.
Ámbar se quedó callada, pensativa. Raymond, percibiendo su silencio, agregó.
—No tienes que darme una respuesta ahora. Puedes tomarte tu tiempo y pensarlo. Sé que todavía hay cosas que debemos aclarar, pero…
—Confío en ti, Raymond —declaró Ámbar—. He decidido creer en ti. Te prometo que a partir de hoy no voy a permitir que los malos entendidos nos separe. Si llego a tener alguna duda, si algo me confunde, lo hablaré contigo antes de sacar cualquier conclusión. Y espero que tú hagas lo mismo. E