C168: Deseaba conquistarte.
Raymond permanecía de pie junto a la ventana, contemplando la oscuridad exterior, como si buscara en la negrura algún reflejo que pudiera ordenarle los pensamientos. No le dio la espalda a Ámbar en ningún momento, sino que su cuerpo estaba inclinado hacia un costado, lo suficiente para que ella alcanzara a ver cada mueca que se dibujaba en su rostro, cada sombra que cruzaba sus facciones mientras hablaba.
Había concluido de relatar todo lo que había ocurrido entre Vidal y él, todos los enredos y omisiones que habían conducido a aquella distancia imposible de salvar. Entonces, con una profundidad que no necesitaba alzarse, dejó caer la frase que puso fin a cualquier resto de ligereza.
—Luego, mi padre falleció... —dijo, sin apartar la mirada del exterior.
Recordó cómo, tras la muerte de su padre, había asumido la dirección de sus empresas, una responsabilidad que lo forzó a abandonar cualquier rastro de juventud remanente. Se encargó de la casa, de los negocios, de sostener un legado q