C169: Me arrepiento.
Ámbar permaneció inmóvil unos segundos, con las manos apoyadas entre las de Raymond, dejando que él sostuviera su contacto, sintiendo la calidez y firmeza de sus dedos, como un ancla que la mantenía en el presente mientras su mente procesaba la avalancha de palabras que acababa de escuchar.
Finalmente, comenzó a hablar, necesitando ordenar cada pensamiento antes de permitir que sus emociones se manifestaran por completo.
—Me cuesta… asimilar todo lo que me dices —confesó—. No es que no te crea,