C148: Quiero consentirte.
La luz de la habitación recayó sobre el torso de Vidal, iluminando los moretones, los bordes violáceos, las marcas irregulares que aún ardían bajo la piel.
—No fue nada —respondió Vidal, con un tono que pretendía restarle importancia—. Yo también le di varios golpes.
Los labios de Alaska se curvaron en una sonrisa ligera.
—Claro. Es difícil derribarte. Lo sé. Eres un hombre fuerte. De algún modo, creo que los moretones te quedan bien… aunque prefiero verte sin ellos.
Se inclinó un poco y acercó su rostro al pecho de Vidal. Sus labios rozaron, con un contacto leve, uno de los moretones que tintaba su piel. Fue un beso suave, tan íntimo que logró arrancarle a Vidal un ligero estremecimiento.
Ella alzó la mirada lentamente, ascendiendo desde su torso hasta su rostro, y le ofreció una sonrisa que parecía destinada a desarmarlo.
—Ve a bañarte, ¿sí? —indicó—. Esta ropa está toda sucia, así que la voy a poner a lavar mientras tú te bañas. Tómate tu tiempo.
Sin esperar una respuesta, Alaska