C147: No tienes que darme ninguna explicación si no quieres.
Vidal no respondió al instante. No confiaba en su voz. Tuvo que tomarse unos segundos para ensamblar alguna reacción coherente. Sin embargo, Alaska no pareció inquietarse por su silencio. Lo contempló con atención, inclinando ligeramente la cabeza, y sus ojos descendieron hacia las heridas visibles en el rostro de Vidal.
—Pero… ¿qué fue lo que te pasó? —preguntó con un hilo de alarma perfectamente dosificado—. Mírate. Tienes cortes… moretones. ¿Qué te sucedió?
Vidal mantuvo su semblante consternado.
—¿No viste la noticia que ha estado difundiéndose por todas partes? —preguntó—. ¿De verdad no lo viste?
—¿Qué noticia? —objetó Alaska—. ¿De qué hablas?
Él frunció el ceño, convencido de que mentía, pues era prácticamente imposible que no lo hubiera visto. Todo el mundo lo había visto: la fotografía donde se enfrentaba con Raymond había sido compartida, reproducida y amplificada por todos los rincones de las redes.
—Bueno… no es que no me importe lo que te haya pasado —continuó Alaska—. Pe