C144: Es la única pista que tengo.
Raymond la observó con una sinceridad despojada de toda defensa.
—Voy a ser muy directo, Ámbar —dijo finalmente, con la crudeza de quien confiesa algo que lo avergüenza profundamente—. Yo estaba… extremadamente excitado. Estaba ardiendo, de una forma que no puedo describir sin que suene indecoroso o grotesco. Mi cuerpo estaba… fuera de control. Sentía que no podía razonar con claridad.
Sus dedos se cerraron un poco más alrededor del rostro de ella, sin hacer daño, solo intentando retenerla.
—Y