C144: Es la única pista que tengo.
Raymond la observó con una sinceridad despojada de toda defensa.
—Voy a ser muy directo, Ámbar —dijo finalmente, con la crudeza de quien confiesa algo que lo avergüenza profundamente—. Yo estaba… extremadamente excitado. Estaba ardiendo, de una forma que no puedo describir sin que suene indecoroso o grotesco. Mi cuerpo estaba… fuera de control. Sentía que no podía razonar con claridad.
Sus dedos se cerraron un poco más alrededor del rostro de ella, sin hacer daño, solo intentando retenerla.
—Y Layla estaba allí. Era… la mujer que tenía delante en ese instante. Y no pude contener mis impulsos. Actué como un animal. Sin lógica. Sin pensar en nada. Ni siquiera en mí mismo… mucho menos en ti.
Inspiró profundamente, como si cada palabra le desgarrara el orgullo.
—Fueron mis impulsos más… vergonzosos. Mis instintos más primitivos, y me avergüenzo profundamente de ello. Pero no fue un acto racional. No fue deseo por ella. No fue… elección. Fue un descontrol que jamás había experimentado. Y s