C143: Estoy tratando de dejarte ir.
Ámbar, sin embargo, no se movió para recibirlo. Se estaba esforzando en controlar los sollozos, en recomponer su respiración. Sus dedos temblorosos trataban de borrar las lágrimas que no dejaban de resbalarle por las mejillas.
Cuando él se colocó frente a ella, Ámbar retrocedió un poco.
—No… por favor… no te acerques.
Raymond ignoró la súplica. Extendió ambas manos y la tomó del rostro con suavidad, abarcando sus mejillas entre sus palmas cálidas. El gesto la estremeció. Sus narices estaban tan