C145: Un día agotador.
Mientras tanto, a esa misma hora de la noche, Vidal también se vio forzado a enfrentar una situación inesperada al regresar a su hogar.
Primeramente, después del altercado con Raymond, había conducido directamente hasta su empresa. En la enfermería lo examinaron con rapidez: solo necesitaba que le limpiaran los raspones y que le aplicaran alguna pomada para evitar infecciones.
Nada grave, nada que no pudiera soportar, pero cada vez que su mirada descendía a las heridas, su enojo volvía a irrumpir con la misma intensidad que horas antes. La imagen de Raymond golpeándolo con ese arrebato irracional lo acompañaba como un eco insistente que le corroía la paciencia. Le irritaba la humillación, pero aún más le irritaba la interrupción constante que ese hombre representaba en su vida.
Mientras abandonaba la enfermería, revivió mentalmente lo sucedido en la tarde: él y Ámbar por fin estaban solos. Por fin habían logrado sostener una conversación sin intervenir nadie. Pero Raymond había irrum