C127: No quiero verlo.
Ámbar despertó avanzada la mañana con los ojos hinchados, ardiendo todavía por el llanto que la había acompañado durante la noche. Dormir le había resultado casi imposible; las horas en que había logrado cerrar los ojos no pasaban de cuatro, y aun así, su sueño había sido entrecortado, inquieto, atravesado por imágenes que le desgarraban el pecho.
El cansancio la envolvía por completo, un cansancio físico, emocional y casi espiritual, como si cada fibra de su cuerpo hubiese padecido la misma to