Capítulo 8.- Los pensamientos de Ignacio.
Mientras Ángela se incorporaba a su jornada laboral, no dejaba de empezar ese pequeño tesoro.
Le dolía dejarlo más que nada en el mundo, pero en la vida todo eran sacrificios. Si ella quería salir adelante tenía que sacrificar y mucho.
Esa misma noche, Ignacio Robles permanecía solo en el balcón de la antigua casa familiar observando las luces dispersas de Santa Clara.
El pueblo parecía más pequeño de lo que recordaba. Más silencioso. Pero igual de peligroso.
Sostenía un vaso de whisky entre