Capítulo 1. La noticia que la rompió.
«Felicidades, usted está embarazada»«¿Embaraza?»La frase cayó con una precisión cruel, como si alguien hubiera arrojado una piedra directo al centro del pecho de Ángela Palacios.No hubo preámbulo, ni advertencia, ni suavidad. Solo esas cuatro palabras pronunciadas con voz profesional, medidas, ajenas al terremoto que acababan de desatar.Ángela parpadeó una vez y luego otra sin poder creer en las palabras que había escuchado.El ventilador del consultorio giraba lentamente en el techo, emitiendo un zumbido constante que de pronto se volvió insoportable. El aire olía a desinfectante, a látex, a encierro. Todo parecía demasiado pequeño para una noticia tan grande.—¿Cómo dice…? —susurró, aunque había escuchado perfectamente.La doctora, una mujer de mediana edad con lentes rectangulares y expresión cansada, la observó con atención clínica. Estaba acostumbrada a reacciones de ese tipo. Lágrimas, gritos, silencios y hasta desmayos.—El examen es claro, es positivo —repitió—. Tienes apr
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