Capítulo 17.- Una escena mal interpretada.
Aquella mañana la panadería estaba extrañamente tranquila.
Aún faltaba para la hora fuerte de ventas y apenas había un par de personas que acababan de marcharse.
—Entonces siéntense.
—¿Está segura?
—Por supuesto.
—Podemos ayudar.
—Ni se les ocurra tocar nada.
—Pero...
—He dicho que se sienten.
Ángela levantó ambas manos.
—Yo no pienso discutir.
—Sabia decisión.
Minutos después los tres ocupaban una mesa cerca de la ventana.
Doña Elena apareció con una bandeja cargada.
Pan recién horneado, café