Capítulo 19.- A un segundo de la verdad.
La tensión seguía creciendo.
Era una de esas situaciones en las que nadie necesitaba levantar la voz para comprender que algo estaba a punto de estallar.
Ignacio dio un paso más hacia la mesa. Sus ojos permanecían fijos en Hernán.
—Creo que ya es suficiente. —espetó con voz ronca.
Hernán arqueó ligeramente una ceja casi a punto de reír por la manera de actuar del hombre.
—¿Suficiente de qué? —contraataco empezando a sentir arder la sangre en sus venas.
—De rodeos.
Ángela sintió un nudo en el es