Después de estar en el cementerio Evelyn se sintió abrumada por la tristeza y el agotamiento. No podía seguir en el cementerio, rodeada de recuerdos y lágrimas.
—Necesito irme —dijo Evelyn a Raquel—. No puedo estar aquí más.
Raquel asintió.
—Entiendo —dijo Raquel—. Te llevo a casa.
Evelyn aceptó en silencio.
Durante el trayecto, Evelyn se sumió en sus pensamientos. Recordó momentos felices con Asher, su risa, su sonrisa.
Al llegar a casa, Evelyn se sintió vacía. La casa parecía diferente