Evelyn se quedó en silencio, abrazando a Asher, su corazón roto en mil pedazos.
—¡Llamen a una ambulancia! —gritó un policía— ¡Ya!
—¡Rápido! —gritó otro— ¡No tenemos tiempo!
Los policías se acercaron a Evelyn y intentaron separarla del cuerpo de Asher.
—señorita, suéltalo —dijo un policía— Tenemos que ayudarlo.
Pero Evelyn se resistió, abrazando a Asher con fuerza.
—No —dijo Evelyn— No me lo quitarán.
—señorita por favor —dijo otro policía— Déjanos ayudar.
Evelyn se aferró a Asher, su mirada de