Asher colgó el teléfono después de hablar con Evelyn. Se sentó en la cama, pensando en la conversación que acababan de tener.
De repente, escuchó un golpe en la puerta.
—¿Sí? —preguntó.
—Asher, soy Raquel —dijo una voz desde el otro lado de la puerta.
Asher se sorprendió. No esperaba que Raquel viniera a visitarlo.
—Pasa —dijo, abriendo la puerta.
Raquel entró en la habitación, sonriendo.
—Hola —dijo—. ¿Cómo estás?
Asher se encogió de hombros.
—Bien —dijo—. ¿Qué te trae por aqu