Asher se sintió desesperado. Evelyn se alejaba, y él sabía que debía hacer algo para que ella creyera en él.
—Evelyn, espera —dijo Asher, corriendo hacia ella.
Evelyn se detuvo y se giró hacia él, con una mirada de escepticismo.
—¿Qué quieres, Asher? —preguntó.
Asher se acercó a ella y la miró a los ojos, intentando transmitir sinceridad.
—Evelyn, te juro que te estoy diciendo la verdad —dijo—. Mi padre no tuvo nada que ver con la muerte de tu madre.
Evelyn lo miró con incredulidad.