Los ojos de Leila se abrieron de par en par y luego los entrecerró, ambas veces por la sorpresa. Si no estuviera segura de la paternidad de Amara, casi se convencería de que él estaba diciendo la verdad por la convicción en su voz, pero ¿cómo era posible que había hecho pruebas de ADN y hubieran salido negativo?
“¿De qué estás hablando? ¿Ella es tuya?”, respondió Leila, recuperándose de su sorpresa, con una tormenta de emociones diferentes recorriendo su interior.
Amara necesitaba ser protegid