“Hermano, ¿qué haces aquí?”, preguntó Tatiana frenéticamente, con evidente sorpresa y miedo en su actitud. Kelvin desvió su mirada de ella al desconocido, con el corazón aún más destrozado.
Tatiana solo mencionó a sus hermanas. Dijo que era huérfana y que sus hermanas eran las brujas de su aquelarre, a algunas de las cuales él había conocido, invitado a su casa para beber y cenar, con las que había compartido chistes, risas y conversaciones profundas y significativas.
¿Cuántas mentiras más le