”Amanda, apúrate, están detrás nuestro, tenemos que irnos”, dice Kelvin frenéticamente, asomándose por la ventana del edificio abandonado al que llevó a Leila para que Amanda revisara sus heridas.
“Voy tan rápido como puedo, sus heridas son graves, su cuerpo está débil, pero por suerte, el bebé está a salvo, débil pero a salvo”, responde Amanda, cortando el último punto de la frente de Leila.
Un suspiro de alivio sale de Leila al escuchar que su hijo está con vida y la piel se le pone de galli