Leila vio a Tatum apoyado en su coche mientras se acercaba a su casa. Tenía puesto unos pantalones cortos vaqueros grises y una camisa blanca de manga corta, y su rostro temerario y apuesto irradiaba el sol del atardecer mientras le daba caladas a su cigarrillo.
Su conductor se detuvo frente a Tatum. Él tiró su cigarrillo al suelo, pisándolo con sus sandalias blancas de cuero y le abrió la puerta a Leila.
“Bienvenida de vuelta, Luna detective Leila”, dijo Tatum de forma tímida y educada, incl