DUNCAN
Casi grité. No me enorgullece admitirlo, pero casi lo hice. O... casi. Ya tenía la mano en la puerta porque sabía que alguien venía. Pensé que sería alguno de los trabajadores de la granja. Le dije que a las tres. Lo estaba esperando. Lo que obtuve fue a ella.
Elaine.
Mi maldita pesadilla.
Estaba ahí parada con esa sonrisa perfecta como si no hubiera puesto todo mi mundo de cabeza hace unos días. Odiaba verla. Odiaba darme cuenta de cada detalle sobre ella.
Era hermosa. Linda de una maner