ELAINE
¡Ding!
Toqué el timbre y fue Duncan quien abrió la puerta. Era obvio que mi presencia le irritaba desde el momento en que abrió, y ni siquiera se molestó en disimularlo. Su expresión se tensó, sus ojos se entrecerraron, y mantuvo la mano firmemente en la puerta por si intentaba colarme, pero ignoré todo eso.
Puse mi sonrisa más grande, de esas que estiran los labios más de lo debido. Una sonrisa deliberada y excesivamente agradable que gritaba falsedad. Yo lo sabía, él lo sabía, sin embar