Entre dos reflejos
El aire cambió en cuanto cruzamos el umbral del espejo. Fue como si una cortina invisible se cerrara detrás de nosotros, aislándonos del mundo real y sumergiéndonos en una dimensión distorsionada, oscura, que parecía una pesadilla hecha realidad. La vieja mansión Umbra había quedado atrás, reemplazada por un paisaje inquietante y retorcido que desafiaba toda lógica. Las sombras se estiraban y contorsionaban sin sentido, alargándose y convulsionando como si tuvieran vida propi