Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 40
No entendía cómo podía sentirlo de nuevo, ese fuego familiar que se encendía en mi pecho, mezcla de posesión, desconfianza y un enfado que se infiltraba en cada fibra de mi ser. Roman me observaba desde el salón mientras Dorian y yo nos sentábamos frente a frente en la oficina privada, discutiendo asuntos que iban desde negocios menores hasta movimientos familiares que yo había estado rastreando. C







