Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 42
El aire en la mansión estaba cargado, pesado, como si cada sombra, cada rincón, guardara secretos que aún no estaba lista para descubrir. Me senté en la sala privada, las manos apretadas sobre mis rodillas, mientras mi mente giraba en un torbellino de emociones encontradas. Dorian estaba allí, más cerca de lo que esperaba, y su presencia me desarmaba de maneras que no quería admitir.







