Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 46
Los días dejaron de tener nombre.
No supe si pasó una semana o tres. El tiempo aquí no avanzaba: se deshacía. La luz entraba siempre igual por una rendija alta, gris, cansada, como si también estuviera prisionera. Aprendí a medir las horas por el ritmo de mis propios latidos, por el dolor que cambiaba de lugar en mi cuerpo, por la forma en que Dorian aparecía y desaparecía como







