Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 44
La casa estaba demasiado silenciosa cuando regresamos.
No era un silencio vacío, sino uno cargado, tenso, como si las paredes hubieran estado escuchando todo el tiempo y ahora contuvieran la respiración. El trayecto desde la gala fue breve, pero cada segundo se estiró hasta doler. Roman no habló. Yo tampoco. El coche avanzaba como si supiera que nos llevaba directo a algo inevitable.







