Mundo ficciónIniciar sesiónAlexander subió las escaleras del sótano dejando atrás los sollozos de Vargas. Cada paso que daba hacia la planta principal de la villa se sentía más pesado, como si el aire mismo se hubiera convertido en plomo. Al llegar al pasillo, se detuvo frente a un espejo antiguo. Se vio a sí mismo: la camisa manchada, los nudillos rojos y una mirada que ya no reconocía.
Alexa estaba esperándolo en el corredor, apoyada contra la pared con los brazos cruzados. Al ver la expresión de Alexander,






