Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlexander salió de la mansión de Vincenzo con la mandíbula apretada y el frío de la noche golpeándole el rostro. Solo cuando cerró la puerta de su camioneta blindada y el silencio de la cabina lo rodeó, soltó el aire que parecía tener contenido desde que se sentó a la mesa.
Sacó su teléfono de alta seguridad y marcó a Alexa de inmediato.Funcionó —dijo Alexander, con la voz cargada de una adrenalina contenida—El viejo se tragó el anzuelo de Vargas. Cree que tiene el control,






