Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn el sótano táctico de la villa, bajo una luz roja mortecina que no se filtraba al exterior, Alexander se paró frente a su gente. Eran un pocos mas comparados con el pequeño ejército que Valeriano traían en el avión, pero eran sombras letales que le debían la vida. El aire estaba cargado del olor a aceite de armas y ozono de los servidores.
A su lado, Lucía apretaba la .380 personalizada que él le había dado. Su rostro estaba pálido, y su respiración era rápida, contenida. Aunque A






