Llegué a casa bastante feliz. Sé que Eliot me ayudará a sanar todas las heridas que tengo. Siento como alguien toma mis caderas y me sorprendo cuando veo a un Adam bastante ebrio.
—Dime, ¿por qué te fuiste con él, Luz? —Mierda, sí que está borracho.—Porque, mi pequeña —acaricia mi rostro y siento como su toque me quema.
—Adam, estás ebrio. Ven, déjame ayudarte. —Subimos a su habitación y, con mucha dificultad, le quito la ropa. —Entra a la ducha. —Él toma mis caderas y me atrae a su cuerpo.
—Ent