Me suelto como puedo de Sam al ver cómo Adam se acerca peligrosamente, así que corro hacia él y me pego a su cuerpo, temblando. Este, al ver mi estado, rodea mi cintura con su brazo.
—Tranquilo, Adam. Solo traía a mi pequeña después de una magnífica velada —dice Sam.
Adam me mira como si quisiera matarme, y se pone tenso.
—Samuel, vete mejor —le digo enojada.
Este me sonríe y hace una señal con la mano, despidiéndose.
—Adiós, mi amor.
Adam trata de ir tras él, pero no se lo permito.
—¡Tú! —me