capitulo 52
Estoy en casa, sentada en la sala, esperando a que llegue Adam. Desde la discusión que tuvimos, no supe nada más de él y ahora me estoy comiendo prácticamente los dedos por los nervios que me produce no saber nada.

Escucho la puerta abrirse, así que rápidamente me pongo de pie y corro hacia ella, pero cuando llego, me detengo en seco al ver a Adam con el rostro golpeado.

—¡Dios mío! ¿Qué te pasó? —Me acerco a él, pero este me esquiva.

—Déjame, Luz, quiero estar solo.

—Adam, ¿qué pasó? ¡Responde!
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