Despierto en una superficie blanda que me hace querer seguir durmiendo, pero creo que ya es hora, así que abro mis ojos y me doy cuenta de que estoy en la habitación que Dante me asignó en su casa. Lo que más me sorprende es que estoy cambiada con un pijama.
- ¿En qué momento me cambié? - La puerta se abre, dejando ver a Dante.
- Buenos días, Gabriella.
- Hola, Dante... ¿Tú me cambiaste? - Pregunto algo apenada, pero él niega.
- Fue nana, te tratamos de levantar, pero tienes un sueño bastante pe