Élio
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El tiempo ya no existe. Solo la espera. La espera entre los interrogatorios, entre las comidas incomibles, entre los pasos en el pasillo. Cada vez que la cerradura cruje, mi corazón se aprieta. ¿Es Valois? ¿Con su trato del diablo? ¿Es la noticia de Sofia? ¿Que la han roto? ¿Que ha hablado?
Me dejan pudrirme. Es una táctica. Dejar que la soledad y el miedo hagan su trabajo. No saben que la soledad es mi compañera más antigua. Que el miedo, lo he domesticado en la oscuridad de los hangare