Elio
Vienen a buscarme al amanecer. Dos guardianes, con el rostro serio. No es para el contacto. Es para el interrogatorio. El verdadero.
La sala es pequeña, con azulejos blancos. Una mesa de formica, tres sillas. Un espejo unidireccional que ocupa toda una pared. Sé que están detrás. Valois, otros. Fiscales. Psicólogos quizás. Todos observando la bestia en su cueva.
El hombre frente a mí no es Valois. Es más joven, con corbata, con la severidad de un joven lobo ambicioso.
— Elio. Hoy vamos a h