Elio
La noticia nos llega al amanecer, llevada por un mensaje cifrado de una brevedad mortal: «La Araña ha caído. Mordedura confirmada.»
La Araña. Su verdadero nombre, Arnaud Desmarais. El brazo derecho del Director de la Oficina, su hombre de confianza, su limpiador. Quien no dejaba rastro, salvo aquellos que nosotros fabricamos. La falsa prueba de un desvío de fondos masivo, destinada a sus superiores, funcionó. Lo eliminaron.
No hay victoria en esta información. Solo una fría satisfacción, la de ver una ecuación resolverse como se había previsto. Hemos introducido un virus en su sistema, y el sistema comienza a autodestruirse.
Marco entra en la oficina, el rostro grave.
— Están reaccionando más rápido de lo previsto. Dos de nuestros chicos en la vigilancia del puerto han desaparecido. Silencio radial desde la medianoche.
El suelo parece desmoronarse bajo mis pies. La desaparición. Es peor que una muerte. Es una interrogante abierta, una puerta dejada ancha para la tortura y la trai