ELIO
Cierro la puerta detrás de mí, pero no es una pared de madera la que me separa de ella, es un abismo. Una grieta abierta que se ensancha con cada paso que doy lejos de ella, lejos de lo que éramos.
Siento el peso del silencio caer sobre mis hombros. Este silencio que no es apacible, sino opresivo, sofocante. Llena la habitación como una marea negra, invade mis pensamientos y ahoga mis dudas.
Me sorprendo buscando en mi memoria el eco de una risa, de una mirada cómplice, de un aliento comp