El búnker parecía respirar un aire distinto desde que los hombres leales del padre de Serena habían llegado. Aunque el lugar estaba más lleno que nunca, la tensión no había disminuido: cada rincón vibraba con planes, estrategias y silencios cargados de sospechas.
En el búnker…
Serena observaba cómo Dante ajustaba los vendajes de sus muñecas antes de empezar una sesión de entrenamiento. La sala, ahora convertida en gimnasio improvisado, estaba en penumbras, iluminada apenas por unas luces amaril