El avión militar rugía sobre las nubes con el sonido grave de los motores partiéndolas en dos. Dentro, el silencio pesaba más que el acero.
Serena observaba el horizonte a través de la ventanilla: un paisaje helado, inmenso, donde el sol apenas tocaba las montañas suizas.
A su lado, Dante limpiaba su arma con movimientos metódicos, cada clic de metal marcando el ritmo del pensamiento.
Frente a ellos, Mikhail revisaba los planos del complejo que habían localizado a través de las coordenadas envi